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Llave naranja sobre fondo negro: el dominio tiene que estar a tu nombre

Es la comprobación más aburrida de esta lista y la más importante. Todo lo demás se rehace; esto no.

Por qué importa tanto

El dominio es tu dirección. Si figura a nombre de la persona o la empresa que te hizo la web, esa persona decide si te lo cede o no el día que quieras cambiar de proveedor. No es un supuesto teórico: pasa constantemente, y casi siempre en el peor momento, cuando ya hay una discusión de por medio.

Con el hosting igual: si la cuenta está a nombre de otro, no puedes ni hacer una copia de tu propia web.

Cómo comprobar el dominio

Entra en el panel de tu proveedor —el sitio donde se pagan las facturas— y busca la sección de datos de cliente o de titular. Ahí tiene que aparecer tu nombre o el de tu empresa y tu NIF.

Si no tienes acceso a ese panel, ya tienes la respuesta: el dominio no lo controlas tú. También puedes consultar el registro público de dominios, aunque desde el RGPD la mayoría de los datos salen ocultos y no siempre sirve.

Las tres cosas que hay que mirar

  • Titular y NIF. Que sean los tuyos, no los de un tercero.
  • Fecha de renovación. Y que la renovación automática esté activa, con una tarjeta que siga viva.
  • Quién más tiene acceso. Casi todos los paneles tienen una pestaña de usuarios. Si aparece alguien que ya no trabaja contigo, quítalo.

Si no está a tu nombre

Se arregla, y sin drama en la mayoría de los casos. Pide a tu proveedor un cambio de titularidad: es un trámite estándar, gratis o de unos pocos euros. Si es tu propio proveedor quien figura como titular, pídeselo por escrito y guarda la respuesta.

Si se niegan, tienes dos salidas: esperar a la caducidad para registrarlo tú, con el riesgo de que lo coja otro, o cambiar de dominio y empezar de nuevo el posicionamiento. Ninguna es agradable, y por eso conviene comprobarlo antes de que haga falta.

Cómo evitarlo desde el principio

Contrata tú el dominio y el hosting, con tu tarjeta y tus datos, y dale los accesos a quien te haga la web. Si prefieres que lo gestione él, que quede por escrito que el titular eres tú.

Nosotros lo ponemos en las condiciones de contratación: el dominio y todas las claves, a nombre del cliente desde el primer día. El alojamiento figura al nuestro, porque es nuestra máquina y la mantenemos nosotros, y del sitio se entrega una copia completa siempre que haga falta. Nos parece lo mínimo, aunque no sea lo habitual.