Sin reuniones interminables ni desapariciones de tres semanas. Seis pasos, con lo que hacemos nosotros y lo que necesitamos de ti en cada uno. Todo el proceso es online.
Por teléfono, por WhatsApp, por correo o por el formulario: por donde te resulte cómodo. Con saber a qué te dedicas y qué quieres conseguir nos vale. Si prefieres hablar con una persona, se habla; lo que no vamos a hacer es obligarte a sentarte una hora para decirte un precio.
El precio ya lo has visto en la web, así que aquí no hay sorpresas: te lo confirmamos por escrito, con el plazo y con lo que incluye y lo que no. Para los textos legales te haremos unas preguntas breves, porque de eso depende el precio y no se puede calcular a ciegas.
El paso que decide si el proyecto va rápido o se eterniza: la web se retrasa casi siempre por aquí, no por el diseño. Te mandamos una plantilla con exactamente qué hace falta de cada página. Los textos los escribimos nosotros y van incluidos; las fotos las pones tú, y te decimos cuáles hacen falta y cómo hacerlas con el móvil.
Cuando está lista la ves en una dirección de pruebas, antes de que sea pública, para que nadie vea nada a medias. No hacemos bocetos aparte a propósito: es más útil ver la web de verdad, en tu móvil, que un dibujo que luego no se parece.
Nos dices qué cambiar, lo cambiamos, vuelves a mirarla y afinamos lo que quede. Va mucho mejor si agrupas los cambios en una lista que en quince mensajes sueltos.
Las claves de tu web y los dos contratos firmados, más una sesión para que sepas manejarla. A partir de ahí decides si quieres mantenimiento: si no lo quieres, no pasa nada, la web es tuya y funciona igual.
Webs completas, hechas por nosotros y abiertas para que entres, las toques y las mires en tu propio móvil. No son capturas de pantalla: funcionan, están hechas con WordPress y montadas con el mismo criterio de los seis pasos de arriba.
Hasta aquí, cómo trabajamos. Lo que viene ahora es el resultado: ocho webs completas que puedes abrir, tocar y bajar hasta el final. Están ordenadas por el plan al que pertenecen, para que veas exactamente qué entra por cada precio.
Todo en una sola página larga: la carta, las reservas, la galería, el equipo y las opiniones. Es la forma del plan pequeño, la que funciona cuando lo que hace falta es que te encuentren y te reserven. Ábrela en el móvil y baja hasta el formulario de reserva.
Una sola página larga, oscura y con mucha foto. Un estudio se enseña por el trabajo, así que aquí manda la galería y todo lo demás se aparta.
Una página larga con el presupuesto arriba del todo y el teléfono siempre a mano. Para un oficio en el que la gente llama, no rellena carritos.
La obra ocupa la pantalla y el texto se aparta. Encargos, talleres y diario conviven en la misma página sin estorbarse.
Nueve páginas: servicios, equipo, blog, contacto y las cuatro legales. Es la web de una clínica pequeña que necesita que le pidan cita sin tener que llamar, y que tiene que cumplir con datos de salud.
Seis páginas, la más grande de las ocho. Estudio, servicios, proyectos y diario, para enseñar cómo se trabaja y no solo fotos bonitas.
Cuatro páginas con catálogo y ficha de producto. Es el escaparate de una tienda de ropa tal y como se ve antes de conectarle la pasarela de pago.
Cuatro páginas de tienda con catálogo, ficha de producto y contacto, y el carrito ya colocado en su sitio.
Ninguna de las ocho es una plantilla: cada una se monta con lo que el negocio necesita enseñar. Si ya tienes claro cuál se parece a lo tuyo, mira lo que cuesta o cuéntanoslo y te decimos en qué plan encaja.
Escríbenos y te responde una persona, no un robot.
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