La página de inicio tiene un trabajo: que alguien que llega sin conocerte entienda en diez segundos qué haces, para quién y qué tiene que hacer ahora. Todo lo demás es adorno.
Lo primero que se ve
Una frase que diga qué haces y para quién, en el idioma de tu cliente. No en el tuyo.
Mal: «Soluciones integrales de comunicación 360º». Bien: «Diseñamos webs para negocios pequeños de Valencia, con precio cerrado y en dos semanas».
Debajo, una línea que resuelva la objeción principal, y un botón. Uno solo, con un verbo: «Pedir presupuesto», «Ver precios», «Reservar mesa».
Después: qué haces
Tres o cuatro bloques con tus servicios principales. Título corto, dos líneas de explicación y un enlace a la página del servicio. Si tienes doce servicios, agrúpalos: nadie lee doce.
Por qué tú y no otro
Aquí es donde casi todas las webs se vuelven intercambiables. «Calidad, profesionalidad y compromiso» no significa nada porque nadie dice lo contrario.
Lo que sí funciona son hechos comprobables: cuántos años llevas, cuántos clientes, en qué plazo entregas, qué garantía das, qué está incluido en el precio. Cuanto más concreto y verificable, más creíble.
La prueba de que existes
Opiniones de clientes con nombre, trabajos reales, logotipos de empresas con las que trabajas, tu ficha de Google con las reseñas. Cualquier cosa que demuestre que otra persona ya te pagó y salió contenta.
Si acabas de empezar y no tienes nada de esto, no lo inventes. Compensa con transparencia: precios publicados, proceso explicado paso a paso, condiciones por escrito.
Precios, si puedes
Poner precios filtra. Espanta a quien busca lo más barato y atrae a quien quiere saber a qué atenerse. Si tu servicio es demasiado variable, pon una horquilla o un «desde». Es mejor que el silencio.
Cómo se te contacta
Al final, y también arriba. Formulario corto —tres campos bastan—, teléfono pulsable y correo. Si atiendes en local, dirección y horario.
Frases para borrar
- «Bienvenidos a nuestra web»
- «Somos una empresa joven y dinámica»
- «Nos adaptamos a las necesidades de cada cliente»
- «Trabajamos con las últimas tecnologías»
- «Su satisfacción es nuestra prioridad»
No es que sean mentira. Es que las dice todo el mundo, así que no distinguen de nada y ocupan el sitio donde debería estar lo que sí te distingue.
La prueba final
Enséñale la página a alguien que no sepa a qué te dedicas, déjale diez segundos y quítasela. Pregúntale qué haces y a quién. Si no lo sabe decir, la página no está terminada.