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Reloj de arena naranja sobre fondo negro: presupuesto cerrado o por horas

Dos presupuestos por el mismo trabajo pueden llevarse el doble y los dos ser honestos. Lo que cambia es qué han contado y cómo lo cobran.

Precio cerrado

Un número, un alcance y un plazo. Tú sabes lo que vas a pagar antes de empezar; quien lo hace asume el riesgo de que le lleve más tiempo del previsto.

Ventaja para ti: no hay sorpresas y puedes comparar.

Lo que hay que vigilar: que el alcance esté escrito con detalle. Un precio cerrado sobre un alcance difuso acaba en discusión, porque cada cambio pasa a ser «eso no estaba incluido».

Por horas

Una tarifa por hora y una estimación. Se factura lo que se trabaje.

Ventaja: flexible si el proyecto no está definido o va a ir cambiando.

Lo que hay que vigilar: que haya un tope acordado. Sin tope, la estimación no compromete a nada y el riesgo lo asumes tú entero.

Cuál pedir

Para una web de un negocio pequeño, precio cerrado casi siempre. Es un trabajo suficientemente conocido como para estimarlo bien, y tú necesitas saber a qué atenerte.

Por horas tiene sentido en mantenimiento, en mejoras sueltas y en proyectos donde de verdad no se sabe dónde acaba el trabajo.

Las siete partidas que deberían aparecer

  • Diseño y maquetación, con el número de páginas.
  • Redacción de textos, o la frase que diga que los aportas tú.
  • Imágenes: búsqueda, licencias y optimización.
  • Textos legales adaptados a tu actividad.
  • Puesta en marcha: dominio, hosting, correo, certificado.
  • Rondas de revisión incluidas, con un número.
  • Qué pasa después: formación, garantía y precio de los cambios futuros.

Si falta alguna, no significa que sea mala fe: significa que no está incluida. Pregunta y que quede por escrito.

Las tres frases que conviene traducir

«Diseño personalizado» puede ser desde una plantilla con tus colores hasta un diseño desde cero. Pregunta si vas a ver un boceto antes de que se monte nada.

«Optimizada para SEO» suele querer decir que la estructura técnica es correcta, que es lo mínimo. No significa que vayas a posicionar: eso depende de contenido y de tiempo.

«Web responsive» no es un extra desde hace diez años. Si aparece como partida aparte, mala señal.

La forma de pago razonable

Lo habitual y sano es un 50 % al empezar y el resto a la entrega. Pagar el 100 % por adelantado te deja sin ninguna palanca; no pagar nada hasta el final tampoco es realista para quien trabaja.

Puedes ver cómo lo planteamos nosotros en las condiciones de contratación, con plazos y forma de pago por escrito.