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Bolígrafo firmando sobre una rúbrica, en naranja sobre fondo negro: qué preguntar antes de firmar

Una lista para llevar a la conversación. No hace falta hacerlas todas; con las cinco primeras se descarta casi todo lo que puede salir mal.

Sobre la propiedad

¿A nombre de quién queda el dominio? Respuesta correcta: tuyo, con tus datos fiscales y un certificado que lo acredite. Del alojamiento, la respuesta honesta suele ser que es del proveedor, porque es su máquina; lo que sí tiene que darte por escrito es que puedes pedir una copia completa del sitio cuando la necesites.

¿Tendré los accesos de administrador desde el principio? Correcta: sí. Si te los dan «al final del proyecto», pregunta por qué.

Si un día me voy, ¿me llevo la web? Correcta: sí, con una copia completa de archivos y base de datos.

Sobre el alcance

¿Cuántas páginas incluye y cuáles? Nombradas una a una, no «hasta cinco».

¿Quién escribe los textos? Si los escribes tú, cuenta entre diez y quince horas de trabajo tuyo.

¿Las imágenes las pones tú y con qué licencia? Que quede claro que son de uso comercial. Las reclamaciones por imágenes llegan años después.

¿Los textos legales van adaptados a mi actividad? Adaptados, no copiados.

Sobre el proceso

¿Veré un diseño antes de que se monte? Es más barato cambiar un boceto que una web hecha.

¿Cuántas rondas de cambios entran? Un número concreto.

¿Cuál es el plazo y qué pasa si se retrasa? Un plazo sin consecuencia no es un plazo, pero tampoco esperes penalizaciones grandes en proyectos pequeños: con que esté escrito ya cambia la conversación.

Sobre el después

¿Me enseñas a cambiar textos y fotos? Media hora de formación te ahorra facturas de por vida.

¿Cuánto cuesta un cambio dentro de seis meses? Que te den una tarifa antes, no cuando lo necesites.

Las respuestas que deberían encender una luz

  • «El dominio lo gestionamos nosotros, no te preocupes.» Gestionarlo ellos está bien; lo que tiene que venir detrás es «y el titular eres tú, con su certificado».
  • «Los accesos te los damos cuando esté todo terminado.»
  • «Los textos legales ya te los ponemos, son estándar.»
  • «No hace falta contrato, nos fiamos.»
  • «El precio depende, ya lo vemos sobre la marcha.»

Y algo que también es tu parte

La mitad de los proyectos que se retrasan lo hacen porque el cliente tarda semanas en mandar los textos, las fotos o las respuestas. Antes de firmar, mira tu propio calendario y sé realista con el tiempo que vas a poder dedicarle.

Un proyecto de web pequeña necesita de ti unas cuatro o cinco horas repartidas: una reunión inicial, revisar textos y probar la web antes de publicarla.

Si quieres ver todo esto contestado de antemano, está en cómo trabajamos y en los precios.