Cuando encargas una web hay una pregunta que casi nadie hace y que lo decide todo: ¿a nombre de quién queda? Es la misma pregunta que harías con el contrato del local o con la línea de teléfono. Si está a nombre de otro, el día que quieras cambiar dependes de que te dejen. Con las webs pasa igual, y pasa mucho.
A tu nombre desde el día uno
Contratos firmados contigo
Lo contratamos y lo gestionamos nosotros para que tú no tengas que abrir cuentas ni pelearte con paneles de nada. Y te lo contamos con precisión, porque aquí hay un matiz que casi nadie explica bien.
La registramos con tus datos como titular desde el primer día, y te entregamos el certificado que emite el registrador. No tienes que creernos: lo tienes por escrito y a tu nombre.
Eso sí está a nuestro nombre, porque es nuestra infraestructura, igual que la luz del local la pone una compañía. Preferimos decírtelo a venderte que es tuyo cuando no lo es. Lo importante lo tienes tú: la dirección, con su certificado, y una copia completa del sitio siempre que la pidas.
Si te llevas la dirección, te llevas el correo. Te ayudamos con el traslado para que no pierdas ni un mensaje.
Sin pedirnos permiso ni esperar a que te contestemos. Y lo que escribimos y diseñamos para ti es tuyo, también por escrito.
Si ya tienes web, copia estas tres preguntas y mándaselas hoy mismo a quien te la lleva. Las respuestas correctas son sí, todo y gratis, y sí. Si te contestan otra cosa, o si tardan mucho en contestar, ya sabes en qué situación estás.
La respuesta correcta es sí, y con un documento que lo acredite.
Así lo hacemos nosotrosLa respuesta correcta es todo, y gratis.
Así lo hacemos nosotrosLa respuesta correcta es sí, cuando quieras.
Así lo hacemos nosotros
Te las damos, porque la web es tuya y no queremos que dependas de nadie. Un consejo, eso sí: para el día a día, mejor que las use una sola persona. Un cambio hecho con la mejor intención puede tumbar la web entera, y pasa más de lo que parece. Por eso hacemos copia de seguridad todos los días: si algo se rompe, se vuelve atrás y queda como estaba, sin dramas y sin buscar culpables. Lo único: si hay que reparar algo que rompió un cambio que no hicimos nosotros, eso se factura aparte.
Escríbenos y te responde una persona, no un robot.
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