Es la primera pregunta que hace todo el mundo y la que peor se contesta. Casi nadie publica precios, así que quien busca acaba pidiendo cinco presupuestos que no se parecen en nada y no sabe cuál compara con cuál. Vamos a poner números.
Los tres tramos reales del mercado
En España, para un negocio pequeño, hay tres tramos bastante claros y conviene saber en cuál estás antes de pedir nada.
De 0 a 300 €. Aquí entra hacértela tú con un constructor tipo Wix o Squarespace, o encargársela a alguien que use una plantilla sin tocar nada. Sale barato y funciona para salir del paso. El problema aparece cuando quieres algo que la plantilla no contempla, o cuando dejas de pagar la cuota mensual y la web desaparece.
De 600 a 2.500 €. Es donde está la mayoría de los negocios pequeños que van en serio. Una web de entre una y ocho páginas, hecha a medida sobre WordPress, con textos escritos para tu negocio, formulario que funciona, textos legales en regla y velocidad decente. Aquí se paga trabajo, no solo software.
De 3.000 € para arriba. Tiendas online con catálogo grande, webs con reservas o áreas privadas, proyectos con varios idiomas o integraciones con programas de gestión. El salto de precio no es por el diseño: es por la lógica que hay detrás.
Por qué dos presupuestos de la misma web se llevan 2.000 €
Cuando comparas presupuestos, casi nunca estás comparando lo mismo. Las diferencias suelen estar en cinco sitios concretos:
- Los textos. Escribir el contenido de una web de cinco páginas son entre 8 y 15 horas. Si el presupuesto no lo menciona, es que los escribes tú.
- Los textos legales. Aviso legal, privacidad, cookies y condiciones adaptados a tu actividad, no copiados de otra web. Si no aparecen, o no están, o van a ser un copia y pega.
- Las imágenes. Buscar, comprar licencias, recortar y optimizar. Es más trabajo del que parece y es lo que hace que una web cargue en un segundo o en ocho.
- Las revisiones. Un presupuesto serio dice cuántas rondas de cambios incluye. Si no lo dice, las discusiones vienen después.
- Quién se queda el dominio y el hosting. Esto no cuesta dinero, pero cambia tu vida si un día quieres cambiar de proveedor.
Lo que se paga todos los años, aparte
El precio de hacer la web es una cosa y el de tenerla en marcha es otra. Cuenta con esto:
- Dominio: entre 10 y 15 € al año un .com o un .es.
- Alojamiento: de 60 a 200 € al año para un sitio pequeño. Por debajo de eso, la web va lenta y eso te cuesta clientes.
- Correo con tu dominio: desde unos 20 € al año, y merece la pena. Un negocio que da un Gmail en la factura pierde puntos.
- Mantenimiento: opcional pero recomendable. Actualizaciones, copias de seguridad y vigilancia. Entre 15 y 60 € al mes según lo que incluya.
Cuándo tiene sentido gastar más
Gastar más solo compensa si la web tiene que devolverte el dinero. Si tu negocio vive del boca a boca y la web es una tarjeta de visita, el tramo bajo te vale. Si la web es tu canal de captación, cada cliente que entra por ahí paga la diferencia en una semana.
La pregunta útil no es cuánto cuesta, sino cuánto vale para ti un cliente nuevo. Si un cliente medio te deja 800 €, una web de 1.200 € se paga con dos.
Cómo saber si un presupuesto es honesto
Tres señales sirven casi siempre. La primera: pone un precio cerrado y un plazo, no un «depende». La segunda: detalla qué incluye y qué no, con esa misma claridad. La tercera: deja claro que el dominio y los accesos son tuyos desde el primer día, y que del sitio puedes pedir una copia completa cuando la necesites.
Si quieres ver cómo se concreta esto, tenemos los precios publicados con lo que entra en cada plan y el plazo de entrega. No hace falta pedir cita para saber lo que cuesta.