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Documento con sello de validación, en naranja sobre fondo negro: textos legales obligatorios de una web

Es la parte que todo el mundo deja para el final y la única que puede costarte dinero de verdad. No hace falta ser abogado para entenderla, pero sí saber qué te aplica a ti.

Aviso legal

Lo exige la LSSI-CE a cualquier web con actividad económica, aunque no vendas nada directamente. Tiene que identificarte: nombre o razón social, NIF, domicilio, correo de contacto y, si estás colegiado o necesitas licencia, los datos del colegio o registro.

Es el más fácil de tener bien y el que más webs tienen mal, casi siempre porque falta el NIF o la dirección.

Política de privacidad

La pide el RGPD en cuanto recoges un solo dato personal. Y recoges datos con más facilidad de la que crees: un formulario de contacto, una suscripción a la newsletter, incluso los registros del servidor.

Tiene que decir quién eres, qué datos recoges, para qué, con qué base legal, cuánto los guardas, a quién se los cedes y cómo puede alguien pedir que los borres. Genérica no vale: si usas Google Analytics y no lo mencionas, tu política es falsa.

Política de cookies

Va unida al banner. Tiene que listar las cookies que usa tu web de verdad, agrupadas por finalidad, con quién las pone y cuánto duran.

Aquí está el error más repetido de todos: copiar la política de otra web. Si copias una que dice «no usamos cookies de terceros» y tú tienes Analytics instalado, estás publicando una declaración falsa sobre tratamiento de datos. Es peor que no tener nada.

Condiciones de contratación

Solo si vendes online, ya sea un producto o un servicio que se contrata desde la web. Precios, formas de pago, plazos, derecho de desistimiento, garantías y qué pasa si algo sale mal.

Si tu web solo informa y la venta se cierra por teléfono o en persona, no hacen falta. Aunque tenerlas suele ahorrar discusiones.

Qué pasa si no los tienes

Las sanciones por incumplir la LSSI van de 30.000 € en las leves a 150.000 € en las graves. Las del RGPD tienen topes muy superiores, aunque para un negocio pequeño lo habitual es una multa moderada tras una denuncia.

Y ese es el punto que casi nadie tiene claro: la Agencia Española de Protección de Datos no sale a buscar webs. Actúa cuando alguien denuncia. Un cliente enfadado, un competidor o alguien que pidió que borraran sus datos y no le contestaste. El riesgo no es que te pillen navegando: es que alguien se moleste.

Por qué no vale copiarlos

Un texto legal describe lo que hace tu web concreta: tus datos fiscales, tus formularios, tus herramientas de medición, tus plazos. Copiado de otro sitio, describe la web de otro. Ante una reclamación, ese documento no te protege; te retrata.

Redactarlos bien es cuestión de un par de horas si alguien sabe qué preguntar. En nuestros presupuestos van siempre, en línea propia y con su precio a la vista, y puedes ver los nuestros como referencia de qué nivel de detalle es el correcto.