No hay una respuesta buena para todos. Hay una buena para cada caso, y la diferencia importante no es el diseño: es qué pasa el día que quieras cambiar.
Wix y Squarespace
A favor: montas algo presentable tú solo en un fin de semana. Todo está incluido: alojamiento, dominio, seguridad, actualizaciones. No hay nada que mantener.
En contra: pagas entre 15 y 30 € al mes para siempre, y si dejas de pagar la web desaparece. No puedes llevártela a otro sitio: no exportas nada aprovechable. Y llegas a un techo pronto en cuanto quieres algo que la plantilla no contempla.
Para quién: proyectos que empiezan, presupuesto muy ajustado, y alguien que se apaña con la tecnología.
WordPress
A favor: la web es tuya, con sus archivos y su base de datos. Te la llevas a otro hosting cuando quieras. Hace prácticamente cualquier cosa. Y encuentras a cualquiera que sepa tocarla, porque lo usa cuatro de cada diez webs del mundo.
En contra: hay que mantenerlo. Actualizaciones, copias de seguridad, vigilar la seguridad. O lo haces tú, o lo pagas, o antes o después da un disgusto.
Para quién: negocios que quieren la web como activo propio y esperan que crezca.
Shopify
A favor: es lo mejor que hay para vender productos físicos. Pagos, envíos, stock, facturas y devoluciones vienen resueltos.
En contra: desde 30 € al mes más comisión por venta si no usas su pasarela. Y es una tienda: como web de contenidos se queda corta.
Para quién: tiendas con catálogo de verdad y varios pedidos al día.
La pregunta que decide
No es cuál es mejor. Es de quién va a ser la web. Con Wix o Shopify alquilas: mientras pagues, tienes. Con WordPress compras: si te vas del hosting, te llevas todo.
Para un negocio que va a estar diez años, alquilar cuesta más y ata más. Para probar una idea seis meses, alquilar tiene todo el sentido.
Y una opción intermedia
Empezar en WordPress sin tienda, con catálogo y pedido por WhatsApp, y añadir la tienda cuando el volumen la justifique. Ahorra la cuota mensual y las comisiones durante los meses en que aún no vendes lo suficiente. Todo esto se monta con WordPress, que es justo lo que hay debajo de nuestras webs de ejemplo: ábrelas y míralas por dentro.